INCOMPARECENCIA DE TESTIGOS

Si nos llega una citación del Juzgado para comparecer como testigos en un juicio son muchos los que se preguntan ¿Estoy obligado a comparecer? ¿Cuáles son las consecuencias si no lo hago?

La repuesta a la primera pregunta es un rotundo SÍ. La obligación de comparecer como testigo en un juicio si nos citan está contemplada legalmente y como tal debemos atenderla. En cuanto a la segunda pregunta planteada, si no comparecemos la consecuencia principal será una sanción económica, una multa que oscila entre los 180 y los 600 euros. El juzgado nos preguntará inicialmente el motivo por el que no hemos ido a declarar a pesar de estar citados debidamente y dependiendo de cómo justifiquemos nuestra ausencia (trámite para el que la ley prevé un plazo de cinco días) impondrá o no la multa y decidirá la cuantía de la misma dentro de la horquilla indicada anteriormente.

Ahora bien, si a causa de nuestra incomparecencia el juicio se ha suspendido nos citarán de nuevo y tendremos la misma obligación inicial de acudir a declarar, a pesar incluso de haber tenido que abonar la multa. Es decir, ésta no nos exonera de nuestra obligación. De hecho si persistimos en nuestra intención de no acudir estaremos cometiendo un delito de desobediencia a la autoridad.

Tenemos derecho a reclamar el reintegro de los gastos ocasionados por el desplazamiento al juzgado para testificar. Para ello es muy importante aportar justificantes tales como billetes de transporte o facturas de carburante por ejemplo. Los gastos tendrá que soportarlos la parte que propone como prueba nuestra declaración.

Existen no obstante determinadas circunstancias que legalmente nos pueden evitar tener que comparecer:

  • Residir en el extranjero o en cualquier caso fuera del partido judicial en el que se sigue el procedimiento.
  • Enfermedad o circunstancias familiares o personales justificables (como ejemplos bajas laborales, informes médicos que certifiquen enfermedad nuestra o de nuestros hijos o incluso unas vacaciones pagadas).

En este caso hay que comunicar la situación al Juzgado en cuanto se tenga conocimiento de ella. A partir de aquí el Juez decidirá (teniendo en cuenta también las peticiones de las partes) si quedamos eximidos de nuestra obligación de comparecer al no ser esencial nuestro testimonio y el juicio sigue su curso, nos citan de nuevo en fecha diferente o tenemos que realizar nuestra declaración por videoconferencia (suele hacerse bastante en procedimientos tanto civiles como penales cuando los testigos residen en otro partido judicial).

En la práctica no es usual que los juzgados multen a los testigos citados que no acuden a declarar, optan en la mayoría de los casos por hacer una “advertencia” para que cambiemos de opinión y cumplamos con nuestra obligación de comparecer.

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